En el puerto se comentaba que su peor enemigo se acercaba para derrotarlo en batalla. Venía muy bien armado y en una sólida y veloz embarcación. No había tiempo que perder, los vientos eran propicios, la tripulación había descansado, comido y bebido lo suficiente y el galeón estaba bien aprovisionado. El puerto no era el lugar apropiado para enfrentarlo. El pirata levo anclas

Decidió enfrentarlo en su sitio de poder.  Lo esperaría en una isla cercana donde sabía que su enemigo lo encontraría. Alli dio batalla y como era costumbre salió victorioso, no admitía otra manera. Luego de reparar los daños en el galeón ordeno el rumbo mar adentro donde tuvo que enfrentar durísimas tormentas. Nuevamente estaba preparado, y experimentado  como era, logro emerger de entre las ollas gigantes y escapar de los vientos huracanados solo con leves daños.

 A pocas cosas no se había enfrentado, aun no sabía cuales, solo había que esperarlas, por ahora era un misterio  que temía develar.

Así pasaron unas semanas en alta mar y nada ocurría. Se preguntaba hacia donde poner rumbo cuando su sensación era haberlo vivido todo, cuando ya la vida lo había saturado de experiencias y había respondido heroicamente a cada una de ellas. ¿Dónde podía encontrar nuevas aventuras, nuevas posibilidades para llenar los vacíos de su alma? Una terrible insatisfacción implosionaba desde el fondo del galeón arrastrando toda su atención. No podía pensar en otra cosa. Había realidades que aún no conocía  y misterios sin develar que aún no había enfrentado.

Esa noche vio la luz de un faro en un puerto cercano y decidió  desembarcar en la taberna del puerto. Mientras se acercaba la luz parecía tomar forma humana, los sonidos resonaban desde todas direcciones si poder precisar su origen.  Muy desconcertado por esa experiencia el pirata dejo el barco y entro en la taberna.

Allí era muy conocido y bien prestigiado. Recibió invitaciones de tragos de ron, desafíos a combates, insultos y halagos. Altivo y elegante, poderoso y seguro de sí, era el punto focal de todas las mujeres del lugar. Nada de ello consiguió atraparlo. Se sentó solo en una mesa y bebió hasta sentirse levemente embriagado. Luego salió de la taberna y se sentó en las rocas que rodeaban al faro. Allí la luz del mismo volvió a tomar forma humana y la sensación sonora también volvió a ser igual

¿Quién eres? Pregunto el pirata muy desconcertado ante la presencia

Guio a los marinos para llegar a puerto- contesto la presencia

Y por qué apareces ahora- Un poco molesto siguió preguntando el pirata

Tú me has invocado, puedo develar lo oculto a tu percepción, a tu razón y a tu lógica. Eso me hace un mago puedo ser tu guía

Mi qué? siguió preguntando cada vez más intrigado. ¿Para qué quiero un guía? Conozco todos los mares y bien puedo arreglármelas solo… Respondió el pirata ya en un tono de duda

El sabio respondio 

Tu conocimiento no te transforma en sabio  el conocimiento es una puerta que se abre desde afuera, es decir que se obtiene a partir de información, técnicas y adiestramiento que provienen de fuentes externas, la puerta de la sabiduría se abre desde adentro. Se llega a ella como fruto de dudas, exploraciones, intuiciones, dolores, tránsitos, extrañezas, experimentadas a lo largo de la vida con la conciencia despierta. Los sabios no nacen, se hacen, Y llego tu hora de llenar el vacío que te inquieta

Un remolino de pensamientos rodeo al pirata…- Era extraño, no comprendía buscaba el cielo pero también veía los abismos pero cuando revolvía en los abismos también encontraba el cielo.

 Su corazón se aceleraba. No comprendía, todo se volvió confuso, quien era ese ser, como conocía sus secretos tan profundos

Soy tu mismo- se escuchó la voz del sabio que salía desde la inmensidad del océano.- de ti provengo y a  ti vuelvo para llevarte a ti mismo. Soy la voz de tus anhelos y el grito de tu nostalgia Vengo de tu origen y te llevo a tu destino.

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Cielo e infierno son parte de tu camino, mantente abierto al asombro, a la incertidumbre, al misterio. No te aferres al salvavidas del conocimiento obtenido hasta ahora y hazte nuevas preguntas sin tener de antemano las respuestas y sin temerles. Ver las cosas por primera vez hace que cada uno de nosotros pueda formular preguntas que nunca antes se había formulado

Es sabio el que hace la pregunta correcta, El soberbio cree saberlo todo; algo inconcebible para el sabio. El sabio sabe cuánto es lo que no sabe y no se enorgullece de lo que sabe. No tiene  tiempo suficiente para ejercer este orgullo

No temáis a la muerte que es una realidad; temed sólo a no haber vivido suficientemente bien».

Ya sabes dónde encontrarme.    MUERE Y RENACE!!!!

Fueron las últimas palabras del sabio cuando el sol del amanecer comenzaba a entrar en la bahía.  El pirata regreso exaltado, despertó a su tripulación y alisto el galeón  

Una nueva aventura comenzaba